28 de junio de 2006

Hijo de puta

Ayer, según salió publicado en Clarín.com, el jefe del Departamento Control de Líneas de la Dirección General de Seguridad del Transporte de la Policía Federal (en criollo, el encargado de la prevención de delitos en trenes, subtes y colectivos) dijo lo siguiente:

Clarín.com, 27/06

Estas declaraciones fueron hechas durante un operativo "de rutina" en el subte, en el que "casualmente" estaban los medios para mostrar la cantidad de efectivos dispuestos en el lugar.

Todo Noticias, 27/06

Efectivos que, como vemos, difícilmente puedan correr a alguien por los pasillos del subte o en cualquier otro lado.

Las declaraciones del jefe policial, Eduardo Carlos Innamoratto (nombrado erróneamente como "Edgardo" en la nota de Clarín.com), hechas en referencia a la violación de una joven en la estación Callao de la línea B hace dos viernes, durante el partido de la Selección contra Serbia y Montenegro, fueron las siguientes:


En primer lugar, sobre aquello de que siempre hay policías en los andenes pero que no se ven porque esos sectores se abarrotan de usuarios, sorprende cómo Innamoratto le toma el pelo a la gente. En parte porque debería reconocer que es más probable que sus muchachos estuvieran más preocupados en gritar el gol de Cambiasso en el bar de la estación que en fijarse si había alguien esperando el tren; en parte porque no hay policías en la zona de andenes. En la estación Carlos Gardel de la línea B, por ejemplo, el agente afectado al lugar se ubica en el nivel de boleterías, sentado junto a los molinetes hacia L. N. Alem y dispuesto a pasar el tiempo charlando con la seguridad privada de Metrovías y a asegurarse de que nadie pase sin pagar. Algo parecido sucede en la estación Jujuy (línea E), en donde el efectivo policial pasa las horas charlando con el boletero, bien lejos de los andenes.

La situación en la línea que une Bolívar con Plaza de los Virreyes es paradigmática. Se trata del servicio con menos usuarios de la red, lo que se traduce en andenes vacíos durante la mayor parte del tiempo. A pesar de que estas características hacen a las estaciones de la E un lugar inmejorable para ataques como el sucedido en Callao, nunca hay policías en la zona de espera de los subtes.


Con respecto a las poco felices declaraciones de Innamoratto sobre la joven atacada, que lo hacen acreedor del título de este post, el jefe policial debería intentar colocarse por un segundo en el lugar de la víctima. Para que le sea más sencillo, podría imaginarse
que la joven violada es su mujer o su hija. Una vez alcanzado este punto, tendría que hacerse algunas preguntas: ¿cree que la violación se realiza con el consentimiento de la víctima? ¿Que disfruta del hecho? ¿Que este tipo de actos no produce daños psicológicos a la persona? ¿Que, ante semejante situación, la chica no va a intentar gritar para que alguien la escuche y lograr escapar? ¿Cómo se sentiría si el responsable de que su hija o su mujer hubieran estado seguras en el lugar de la violación venga muy suelto de cuerpo a echarles la culpa a ellas? Una vez respondidas estas preguntas, bien podría Innamoratto dejar una nota con su renuncia en el escritorio del ministro del Interior para luego pedir disculpas públicas. En un mundo ideal, claro.

Este es Eduardo Carlos Innamoratto: Si lo ven por la calle, mándenle saludos de mi parte. Seguramente ustedes también van a tener cosas que decirle.

3 Comments:

Blogger Daniela said...

Supremo.

15:32  
Anonymous alguien said...

¿Qué es supremo?

21:42  
Anonymous Anónimo said...

Shakespeare Innamoratto

12:49  

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